Red light, night light

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Las cosas que nunca dijimos

Son las 9, es noche de invierno en la ciudad hace mucho frío. Paso frente a hoteles, las calles pobladas. Fuerte vacío. Luces brillantes me gritan miles de sonidos. Cuántas historias, cuántos amantes, rostros anónimos, todos desconocidos. Pero tengo uno que otro recuerdo!, quizás tu regreses? Un desafío. Memorias desprevenidas, un constante delirio. La lluvia afuera, las gotas de agua son tantas como las cosas que nunca dijimos. Lo de nosotros es la música y el ron como tu dices, a eso quedo reducido. Nos gusta lo mismo, ya sabes, el toque y lo divertido, pero hasta eso está destruído. Así como los lugares a los que nunca fuimos.

annais nin in mexico ( via kiki )

“To me Acapulco is the detoxicating cure for all the evils of the city: ambition, vanity, quest for success in money, the continuous contagious presence of power-driven, obsessed individuals who want to become known, to be in the limelight, noticed, as if life among millions gave you a desperate illness, a need of rising above the crowd, being noticed, existing individually, singled out from a mass of ants and sheep. It has something to do with the presence of millions of anonymous faces, anonymous people, and the desperate ways of achieving distinction. Here, all this is nonsense. You exist by your smile and your presence. You exist for your joys and your relaxations. You exist in nature. You are part of the glittering sea, and part of the luscious, well-nourished plants, you are wedded to the sun, you are immersed in timelessness, only the present counts, and from the present you extract all the essences which can nourish the senses, and so the nerves are still, the mind is quiet, the nights are lullabies, the days are like gentle ovens in which infinitely wise sculptor’s hands re-form the lost contours, the lost sensations of the body. The body comes to life. Quests, pursuits of concrete securities of one kind or another lose all their importance. As you swim, you are washed of all the excrescences of so-called civilization, which includes the incapacity to be happy under any circumstances.”

<a

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Road trip

Las calles grises estaban mojadas y eran calles donde no vivía nadie.
En el fondo nubes oscuras y unas blancas pasando a gran velocidad. Fue un día particular. Yo estaba inquieta y quería señales.
Era viernes y salimos de paseo a pesar de las condiciones del clima y el tiempo. Frente a nosotros, una nube negra grande amenazaba con una tormenta. Empezó a llover. Cualquier esperanza de sol se desvanecía.
Nos metimos en un bar y pedimos dos tragos. Mezcal para tí, ron para mí. Eso era lo que necesitábamos, dijimos, luego partimos.
El verde del pasto se puso mas verde y las montañas azules sobresalían en el paisaje gris y húmedo.
Veía gente desconocida caminando y a caballo por las calles en silencio. Yo manejaba en silencio también.
La musica de fondo en el carro repetía “my little girl, drive anywhere, do what you want, I don’t care”
Faltaba poco para que cayera la noche y salió un cachito de sol.  Se iluminó el cielo.  Nos estacionamos en un puente. Había que estacionarse a ver esto:  mi lado derecho estaba una luna enorme saliendo y reflejandose en lago.  Qué sentimiento tan fuerte de serenidad y calma.  Quede inmóvil.  Del lado izquierdo estaba el volcán en erupción y el sol estaba cayendo. Que poder e inspiración. De mis ojos caían lágrimas. Fue un descubrimiento. Sí se puede!, repetía yo. Recibí el mensaje.

Mudanzas -Luis Chaves

1.
Si vieras.
Dos semanas de temporal
borraron la huella ocre
de las macetas.
Revuelta en la lavadora,
ropa blanca y de color.
Una casa reducida a cajas de cartón
la tarde que gira sobre el eje de la lluvia.
El mentolado falso
de un Derby suave + una Halls.
Ese color de la plasticina
cuando se mezclan todas las barras.
2.
El mundo da tantas vueltas
que parece no moverse.
Pensé decirlo
pero preferí, de copiloto,
verte manejar en círculos
por el estacionamiento.
3.
Las hormigas vinieron
en las cajas de la mudanza.
El apartamento nuevo
empieza a parecer una casa.
De otro, pero una casa.
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4.
En el departamento nuevo,
el albañil pica la pared buscando
dónde está la fuga de agua.
No es desorden lo que se ve,
es un orden disparejo.
Bolsas plásticas,
cartones con cursiva en pilot
Cocina / libros / baño
Si otro, en este momento, entrara,
no sabría si alguien llega o se va.
5.
Envuelto en la nicotina
de la inmovilidad,
se ablanda el cerebro
y se endurece el corazón.
Sin camisa me veo más viejo,
pensé decirlo pero preferí
recordar la vez que fui tu copiloto
y manejabas en círculos
por el estacionamiento.
6.
Francisca, silenciosa,
se mueve por cada ambiente.
Para allá con la escoba,
para acá con el balde.
Dentro de esa boca,
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siempre cerrada,
brilla un diente de oro.
7.
Una pausa que amenaza
con convertirse en otra cosa.
La ropa sin tender,
el gusto del falso mentol,
el espacio libre
donde finalmente parqueaste.
8.
Alrededor de latas de cerveza,
los amigos discutían
cuánto dura la juventud.
Pensaste en voz alta
“qué me importa, si nunca fui joven”.
Luego se agitó el borrador de la niebla.
Luego irrumpieron los grillos.
9.
Aquí tendría que ir una frase decisiva
pero se destiñe la camiseta
de la tarde que hablábamos
mientras crecía el pasto
y sin darte cuenta
usabas mis muletillas
cada seis palabras.
Lo que no se va a secar,
lo que brilla sin elección,
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un período equivocado para la mudanza,
el cerebro: masa de plasticina,
el corazón: dos puertas de carro
que sólo saben cerrarse.
10.
Debajo de esto hay una canción,
aunque no se escucha ni se ve.
Las promesas de la casa nueva
quedaron en la casa vieja.
Del temporal va quedando ese color
de todas las barras de plasticina
que se mezclan se mezclan,
el martilleo que silencia
la tenacidad de una fuga,
esas gotas de lluvia
como las venas de la ventana.
Y el canto de los grillos
crece como otra niebla.
Debajo de esto hay algo mejor.

Publicado en Movimientos Ecuestres, Luis Chaves 2011