Sin luna es mejor

El personaje de mi sueño fue el cielo. Un cielo estrellado y negro, el color de la noche. Sin luna es mejor, repetía yo en el sueño. Se derretían en mis ojos las estrellas en cámara lenta. Caían como flechas. Parecían miles de ojos sonriendo. Volvía de vez en cuando a ver a mi lado a quienes estaban ahí para saber si era cierto lo que veía. Así de real. Luego recordé que al acostarme le pedí a la noche un regalo, una locura, una esperanza.

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