for us there is only the trying.

So here I am, in the middle way, having had twenty years-
Twenty years largely wasted, the years of l’entre deux guerres
Trying to use words, and every attempt
Is a wholy new start, and a different kind of failure
Because one has only learnt to get the better of words
For the thing one no longer has to say, or the way in which
One is no longer disposed to say it. And so each venture
Is a new beginning, a raid on the inarticulate,
With shabby equipment always deteriorating
In the general mess of imprecision of feeling,
Undisciplined squads of emotion. And what there is to conquer
By strength and submission, has already been discovered
Once or twice, or several times, by men whom one cannot hope
To emulate – but there is no competition –
There is only the fight to recover what has been lost
And found and lost again and again: and now, under conditions
That seem unpropitious. But perhaps neither gain nor loss.
For us, there is only the trying. The rest is not our business.

T.S. Eliot

Art: Galatea of the Spheres. Salvador Dalí
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My Gift To You—–Te regalaré un abismo

My gift to you will be an abyss, she said,
but it will be so subtle you’ll perceive it
only after many years have passed
and you are far from Mexico and me.
You’ll find it when you need it most,
and that won’t be
the happy ending,
but it will be an instant of emptiness and joy.
And maybe then you’ll remember me,
if only just a little.

My Gift To You, Roberto Bolaño

Photo: Henry Cartier Bresson- Hyeres France, 1932

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Te regalaré un abismo, dijo ella,
pero de tan sutil manera que sólo lo percibirás
cuando hayan pasado muchos años
y estés lejos de México y de mí.
Cuando más lo necesites lo descubrirás,
y ese no será
el final feliz,
pero sí un instante de vacío y de felicidad
Y tal vez entonces te acuerdes de mí,
aunque no mucho.

 Te regalaré un abismo – Roberto Bolaño

Somos especialistas

Un piloto poeta escribió versos en el cielo; una pureza azul de fondo y unos versos que sin fisura y sin torpeza decían: “Se acabó la guerra, la distancia la absorbió el destino, escapemos de ella, tomemos el mismo camino”.
Por mi mente pasaba una película en blanco y negro, con imágenes de sombras y siluetas, ambos personajes mirándose a los ojos y el protagonista decía: ” Somos especialistas, somos surrealistas, manejamos nuestra atracción con abstracción”.
Era cómo si mi mano izquierda me señalase una carretera y mi mano derecha una cordillera.

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Vueltas y revueltas

Anoche un par de caballos blancos corrían y daban vueltas a mi alrededor.

Al ver esto inevitablemente pensé: ¿tantas vidas he vivido?, ¿tantas muertes?.

En el cielo unas nubes color violeta que se movían rápido capturaban mi vista, eran de esas nubes que anuncian una tempestad.

Me cuesta todavía recuperar los detalles pero ésta sola visión me ha dejado una profunda impresión.

Una vida al lado de la tuya.

Tener aún una visión.

Vueltas y revueltas de vidas y de muertes.

RMStormyFall_FC_FS_11x14 photo by Ryan McKinley

Papá

Tu mirada es mi filtro de colores y quiero flotar en tu mar permanentemente.
Tus aguas son mi lenguaje musical y mi luz es tu alma cristalina.
Tu lógica es mi felicidad y tus tristezas mis viajes pasajeros.
Tus pasiones son mis debilidades y tus sonrisas mi nobleza.
Mis miedos y temores son tus verguenzas y tu fuerza es mi determinación.
Mis lágrimas tus penas y tu bondad mi destino.

Una Bestia Salvaje

La luz anaranjada de la mañana me cegaba. Esa ilimitada playa contrastaba con el hilo delgado que divide la realidad de los sueños. Mi intención era despedirme de la playa, de ese mágico sol de la mañana que quema perfecto y de ese absoluto silencio de una playa desierta. El viento soplaba suavemente cuando pude identificar movimiento en la orilla del mar. Dos cuerpos humanos de aspecto animal estaban arrodillados. Se rechazaban, luego se mezclaban. Dos cuerpos encabalgados que rodaban, se alzaban, caían. Más bien parecían animales de aspecto humano. Dos cuerpos inextricablemente entremezclados que se debatían entre sí. Esa fina línea entre el boxeador y su contrincante en la pelea, no sabes si se abrazan o se golpean. Ambos estaban repletos de minúsculos granos de arena y era imposible saber si se estaban matando o si se estaban amando. El delicado límite del amor y el odio, de la libertad y el apego. Se reían o lloraban?. Mi meditación se convirtió en un espectáculo. Lo he visto todo claramente: el amor es una bestia salvaje.

Una montaña impenetrable

Caminamos por el barro en una montaña impenetrable. Era un paraíso perdido donde sólo el silencio nos acompañaba. El lodo a cada paso nos ayudaba a pensar en nuestros obstáculos y esa suciedad nos hacía cómplices de algo que solo nosotros conocíamos. Por varios meses supimos que cualquiera de esos encuentros nuestros a la hora más obscura del día podía ser el último. Recuerdo que en la montaña habían árboles con ramas de una frondosidad impresionante de los cuales siempre brotaba savia, recordandonos que la naturaleza redime. La vegetación era espesa, el deseo intenso y entre más subíamos, más olvidaba la masa nuestra existencia. Los amaneceres eran nuestros eslabones perdidos y la niebla de noche nos hacia guerreros, artistas y poetas. Ese era nuestro destino; el despertar de una poesía interna, tan propia, que una tarde nos vió llegar a la cima de la montaña y fue tan silenciosa que se hizo insoportable. Esa tarde tuviste que escoger y tus palabras salieron al rescate para prometerme una tierna separación y una fidelidad eterna.

Macrocosmos a 90 kilómetros por hora- Luis Chaves

Con la cabeza en ángulo abierto e inclinada ligeramente hacia la conductora, miraba las imágenes que fluían por el techo corredizo como si ese agujero rectangular fuera un televisor: la pantalla horizontal donde se transmitía un largometraje diferente al del parabrisas. No el asfalto ni las líneas blancas intermitentes que precipitaban su paso conforme se acercaban en dirección opuesta al automóvil. No. Sino los troncos y ramas invertidas de jacarandas y robles que dejaban entrever un fondo azul y las primeras estrellas de la que sería una noche clara y fresca. Los dos en silencio. Cada uno en su propia película. La cabina poblada por una calma parecida a la de sentarse a fumar en una mecedora, sólo que sin mecedora y sin fumar. Sin desviar la mirada de ese símbolo de prestigio y juventud que representa el sun roof, colocó su mano sobre la pierna derecha de la conductora. Un reflejo, un acto ajeno a cualquier premeditación. Un movimiento solitario, casi estúpido, que no perturbó el silencio cósmico de la cabina. Sólo dos personas que se conocen pueden compartir un silencio como ese. Sólo quienes han convivido aceptan la muda compañía de una existencia perfectamente desconocida. La garúa delicada del final de la tarde punteaba de cristales minúsculos el parabrisas y de alfileres invisibles el rostro del copiloto, que ahora observaba un cielo violeta cada vez más cóncavo. Dos cuerpos desplazándose en la misma dirección. Dos cabezas en universos separados por millones de años luz. La distancia sideral que los reunía.

Tambores de alegría

Estoy sola entrando en un mar azul. Aquí todo tiene una belleza impresionante. Mi corazón late tan rápido como si fuera un tambor lleno de alegría. Recordé que de niña me gustaba estar sola en lugares solitarios, para poder inventarme historias y diálogos. Esta es una señal. El viento sopla fuerte esta tarde, la marea es alta, el viento golpea y el agua se levanta, se convierte en lluvia. Ésto es diciembre. Me seducen los elementos. Tengo el agua por las rodillas, el brillo y luminosidad me capturan y no puedo entrar a bañarme, sólo puedo observar. Ésto es una ceremonia. Pienso en el arte, en la vida de los artistas. Cierro los ojos, me deshago en lágrimas. Abro los ojos, la naturaleza y el arte recobran sus prerrogativas. Este es un compromiso. Entro al mar, el agua me desviste de cualquier pensamiento y se mezcla con mis lágrimas. Me sumerjo y el fondo del mar resplandece de intensos colores.
Mi corazón es un tambor de alegría.

Las cosas que nunca dijimos

Son las 9, es noche de invierno en la ciudad hace mucho frío. Paso frente a hoteles, las calles pobladas. Fuerte vacío. Luces brillantes me gritan miles de sonidos. Cuántas historias, cuántos amantes, rostros anónimos, todos desconocidos. Pero tengo uno que otro recuerdo!, quizás tu regreses? Un desafío. Memorias desprevenidas, un constante delirio. La lluvia afuera, las gotas de agua son tantas como las cosas que nunca dijimos. Lo de nosotros es la música y el ron como tu dices, a eso quedo reducido. Nos gusta lo mismo, ya sabes, el toque y lo divertido, pero hasta eso está destruído. Así como los lugares a los que nunca fuimos.

Sin luna es mejor

El personaje de mi sueño fue el cielo. Un cielo estrellado y negro, el color de la noche. Sin luna es mejor, repetía yo en el sueño. Se derretían en mis ojos las estrellas en cámara lenta. Caían como flechas. Parecían miles de ojos sonriendo. Volvía de vez en cuando a ver a mi lado a quienes estaban ahí para saber si era cierto lo que veía. Así de real. Luego recordé que al acostarme le pedí a la noche un regalo, una locura, una esperanza.