for us there is only the trying.

So here I am, in the middle way, having had twenty years-
Twenty years largely wasted, the years of l’entre deux guerres
Trying to use words, and every attempt
Is a wholy new start, and a different kind of failure
Because one has only learnt to get the better of words
For the thing one no longer has to say, or the way in which
One is no longer disposed to say it. And so each venture
Is a new beginning, a raid on the inarticulate,
With shabby equipment always deteriorating
In the general mess of imprecision of feeling,
Undisciplined squads of emotion. And what there is to conquer
By strength and submission, has already been discovered
Once or twice, or several times, by men whom one cannot hope
To emulate – but there is no competition –
There is only the fight to recover what has been lost
And found and lost again and again: and now, under conditions
That seem unpropitious. But perhaps neither gain nor loss.
For us, there is only the trying. The rest is not our business.

T.S. Eliot

Art: Galatea of the Spheres. Salvador Dalí
01910170

Las cosas que nunca dijimos

Son las 9, es noche de invierno en la ciudad hace mucho frío. Paso frente a hoteles, las calles pobladas. Fuerte vacío. Luces brillantes me gritan miles de sonidos. Cuántas historias, cuántos amantes, rostros anónimos, todos desconocidos. Pero tengo uno que otro recuerdo!, quizás tu regreses? Un desafío. Memorias desprevenidas, un constante delirio. La lluvia afuera, las gotas de agua son tantas como las cosas que nunca dijimos. Lo de nosotros es la música y el ron como tu dices, a eso quedo reducido. Nos gusta lo mismo, ya sabes, el toque y lo divertido, pero hasta eso está destruído. Así como los lugares a los que nunca fuimos.

Road trip

Las calles grises estaban mojadas y eran calles donde no vivía nadie.
En el fondo nubes oscuras y unas blancas pasando a gran velocidad. Fue un día particular. Yo estaba inquieta y quería señales.
Era viernes y salimos de paseo a pesar de las condiciones del clima y el tiempo. Frente a nosotros, una nube negra grande amenazaba con una tormenta. Empezó a llover. Cualquier esperanza de sol se desvanecía.
Nos metimos en un bar y pedimos dos tragos. Mezcal para tí, ron para mí. Eso era lo que necesitábamos, dijimos, luego partimos.
El verde del pasto se puso mas verde y las montañas azules sobresalían en el paisaje gris y húmedo.
Veía gente desconocida caminando y a caballo por las calles en silencio. Yo manejaba en silencio también.
La musica de fondo en el carro repetía “my little girl, drive anywhere, do what you want, I don’t care”
Faltaba poco para que cayera la noche y salió un cachito de sol.  Se iluminó el cielo.  Nos estacionamos en un puente. Había que estacionarse a ver esto:  mi lado derecho estaba una luna enorme saliendo y reflejandose en lago.  Qué sentimiento tan fuerte de serenidad y calma.  Quede inmóvil.  Del lado izquierdo estaba el volcán en erupción y el sol estaba cayendo. Que poder e inspiración. De mis ojos caían lágrimas. Fue un descubrimiento. Sí se puede!, repetía yo. Recibí el mensaje.

Sin luna es mejor

El personaje de mi sueño fue el cielo. Un cielo estrellado y negro, el color de la noche. Sin luna es mejor, repetía yo en el sueño. Se derretían en mis ojos las estrellas en cámara lenta. Caían como flechas. Parecían miles de ojos sonriendo. Volvía de vez en cuando a ver a mi lado a quienes estaban ahí para saber si era cierto lo que veía. Así de real. Luego recordé que al acostarme le pedí a la noche un regalo, una locura, una esperanza.