Crystals – Fossils- Corals

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Hoy hay sol

Todos estan desayunando, toman jugo. Yo decido: me llevo un libro y armo una tienda gitana. Me acuesto en la arena blanca, cierro los ojos. Soy viajera con mis sentidos. Mi cabello negro está caliente. El sonido del mar relaja y el viento pasa por todo mi cuerpo. Mi sexo está libre, mis músculos se contraen. Este horno se me sale por los poros. Mi cuerpo está drogado por el Sol. Armadillos, caracoles y sombras. El Sol me esta mordiendo con una furia de alacranes. Entreabro los ojos y puedo ver el brillo de un mar luminoso. Un botón de despegue, un gruñido, un swing. No puedo pensar.

El hombre imaginario- Nicanor Parra

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario

Sin luna es mejor

El personaje de mi sueño fue el cielo. Un cielo estrellado y negro, el color de la noche. Sin luna es mejor, repetía yo en el sueño. Se derretían en mis ojos las estrellas en cámara lenta. Caían como flechas. Parecían miles de ojos sonriendo. Volvía de vez en cuando a ver a mi lado a quienes estaban ahí para saber si era cierto lo que veía. Así de real. Luego recordé que al acostarme le pedí a la noche un regalo, una locura, una esperanza.

Sueños

La poesía llega en la noche en medio de los sueños. Sueños de calles, de paredes con musgo y flores con olores. De risas y canciones, de celajes en el río con niños y perros. Pero despierto y me acuerdo. Entonces me enojo y me odio. Me tengo lástima, me recupero. Me duermo. Pero ahí sigue la sensación de derrota y los sueños que pudieron ser, barridos por el viento.