Las cosas que nunca dijimos

Son las 9, es noche de invierno en la ciudad hace mucho frío. Paso frente a hoteles, las calles pobladas. Fuerte vacío. Luces brillantes me gritan miles de sonidos. Cuántas historias, cuántos amantes, rostros anónimos, todos desconocidos. Pero tengo uno que otro recuerdo!, quizás tu regreses? Un desafío. Memorias desprevenidas, un constante delirio. La lluvia afuera, las gotas de agua son tantas como las cosas que nunca dijimos. Lo de nosotros es la música y el ron como tu dices, a eso quedo reducido. Nos gusta lo mismo, ya sabes, el toque y lo divertido, pero hasta eso está destruído. Así como los lugares a los que nunca fuimos.

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Hoy hay sol

Todos estan desayunando, toman jugo. Yo decido: me llevo un libro y armo una tienda gitana. Me acuesto en la arena blanca, cierro los ojos. Soy viajera con mis sentidos. Mi cabello negro está caliente. El sonido del mar relaja y el viento pasa por todo mi cuerpo. Mi sexo está libre, mis músculos se contraen. Este horno se me sale por los poros. Mi cuerpo está drogado por el Sol. Armadillos, caracoles y sombras. El Sol me esta mordiendo con una furia de alacranes. Entreabro los ojos y puedo ver el brillo de un mar luminoso. Un botón de despegue, un gruñido, un swing. No puedo pensar.

Road trip

Las calles grises estaban mojadas y eran calles donde no vivía nadie.
En el fondo nubes oscuras y unas blancas pasando a gran velocidad. Fue un día particular. Yo estaba inquieta y quería señales.
Era viernes y salimos de paseo a pesar de las condiciones del clima y el tiempo. Frente a nosotros, una nube negra grande amenazaba con una tormenta. Empezó a llover. Cualquier esperanza de sol se desvanecía.
Nos metimos en un bar y pedimos dos tragos. Mezcal para tí, ron para mí. Eso era lo que necesitábamos, dijimos, luego partimos.
El verde del pasto se puso mas verde y las montañas azules sobresalían en el paisaje gris y húmedo.
Veía gente desconocida caminando y a caballo por las calles en silencio. Yo manejaba en silencio también.
La musica de fondo en el carro repetía “my little girl, drive anywhere, do what you want, I don’t care”
Faltaba poco para que cayera la noche y salió un cachito de sol.  Se iluminó el cielo.  Nos estacionamos en un puente. Había que estacionarse a ver esto:  mi lado derecho estaba una luna enorme saliendo y reflejandose en lago.  Qué sentimiento tan fuerte de serenidad y calma.  Quede inmóvil.  Del lado izquierdo estaba el volcán en erupción y el sol estaba cayendo. Que poder e inspiración. De mis ojos caían lágrimas. Fue un descubrimiento. Sí se puede!, repetía yo. Recibí el mensaje.